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Sexualidad 07/04/2010
Amar ... ¡Qué pereza!
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Cuándo la pereza se instala en la pareja se apaga el deseo sexual, no es que no puedan disfrutar del sexo, es un orgullo rebelde que no es voluntario y que les bloquea el contacto íntimo. Puede ocurrir que haya etapas de una cierta inapetencia, que no supone un problema. Antes las mujeres sufrían de anorexia sexual, no estaban preparadas, y las relaciones con el compañero eran obligadas.
Ahora esta inapetencia se ha extendido al sexo masculino, y son ellos los que acuden a la consulta presionados por la mujer, y cuando uno de los dos demanda continuamente sexo, y esa necesidad no es compartida, se vive con ansiedad, a no ser que ese estado de "quietud sexual" afecte a los dos. Aunque quizá la pareja no es consciente de su preocupación hasta que ha pasado cierto tiempo y se acaban dando cuenta de que practican poco y se están dejando llevar por esa inercia que puede acabar por debilitar el amor. Esta situación la empieza uno de los dos, que se acomoda en la desidia sexual opuesta a las ganas del otro que cada vez le apetece más, y parece que el rechazo de la pareja fuese un potente estimulante. Se podría convertir en una obsesión, y si esta situación se prolonga en el tiempo hará estragos y es que la crisis está cerca. La salud psico-sexual se resiente. Perder el interés por el sexo no ocurre de pronto, sólo que el contacto se va debilitando y cada vez son menos las caricias, los besos, los abrazos porque ya no son tan excitantes. Se entra en un periodo de ausencia, de carencia, y se viven con un ritmo diferente los encuentros sexuales. Se entra en un periodo de sosiego sexual no por que sean mayores y esto puede ocurrir a cualquier edad y es como el otoño, que ni frío ni calor ... Aunque a veces es tan drástico que no es sólo inapetencia, sino temor, y se puede llegar a sentir aversión, no al sexo sino a la pareja. Se teme que lo pida, o no lo pida, por falta de atractivo pueda interesarse por otra ?? Las mujeres que no han logrado conocer las relaciones sexuales más satisfactorias podrían experimentar etapas perezosas ... Son mujeres sin afición al sexo, más frías, asexuadas, que se llenan de excusas para no hacer frente a las demandas del hombre, aunque a él nada o muy poco le afecte a su auto-estima. Eso sí se complica cuando el inapetente es el hombre, y ella es incapaz de confesar que él ya no la busca. Qué pasa, se pregunta ella, es que tiene otra o es que es homosexual? Quizá me odia y me está castigando ... La terapia se propone que la pareja vuelva a establecer el diálogo y recupere sus intereses, su afectividad ... Que empiecen compartiendo el masaje sensorial, primero uno, luego el otro ... Y que se lo apliquen en forma de largas y suaves caricias, con un aceite aromático ... Y por último que estén convencidos de que su problema tiene solución. www.elsexoesvida.com |
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